Relevamiento
Análisis de la operación actual, de los usuarios involucrados y de los requerimientos que el sistema debe satisfacer.
Todo proyecto incluye las siete etapas siguientes. Lo que varía entre un trabajo y otro es la magnitud de cada una, no su existencia: ninguna se omite ni se cotiza por separado. El plazo de cada una se fija en la propuesta, junto con el alcance.
Análisis de la operación actual, de los usuarios involucrados y de los requerimientos que el sistema debe satisfacer.
Documento escrito con alcance detallado, exclusiones explícitas, plazo de ejecución y precio cerrado.
Definición visual y de navegación, sometida a aprobación antes de iniciar el desarrollo.
Construcción con avances verificables de forma periódica, no una única entrega al cierre.
Verificación sobre dispositivos y navegadores reales, con casos de uso equivalentes a los de la operación.
Publicación, configuración de dominio y correo, y entrega documentada de todos los accesos.
Instrucción al personal que lo va a operar y período de soporte posterior para corrección de observaciones.
Todo comportamiento que no se corresponda con lo acordado en la propuesta se corrige sin costo durante los primeros noventa días.
Actualizaciones, respaldos y cambios menores bajo un acuerdo mensual. No es obligatorio: el sistema entregado funciona sin él.
Los accesos y el código quedan a nombre del cliente. Si decide continuar con otro proveedor, puede hacerlo sin pedirnos permiso.
Son las reglas que gobiernan cada proyecto, independientemente de su magnitud. Están enunciadas acá porque definen qué puede esperarse de la relación comercial.
Antes de definir una solución técnica es necesario comprender la operación: quién interviene, en qué momento y con qué finalidad. De ese análisis surge el requerimiento real, que habitualmente difiere del planteo inicial.
La propuesta establece qué comprende el trabajo, qué queda excluido y cuál es el precio. Todo requerimiento que exceda ese alcance se acuerda previamente, nunca se incorpora a la facturación sin aprobación.
El cliente accede al progreso durante la ejecución, no al finalizar. Corregir una definición mientras el trabajo está en curso tiene un costo sustancialmente menor que rehacerlo una vez terminado.
El dominio, el alojamiento y las cuentas de tienda se registran a nombre del cliente, con sus credenciales. La continuidad del servicio no queda condicionada a la permanencia del proveedor.
El desarrollo de software a medida es la línea en la que trabajamos hoy, apoyada en esa trayectoria previa.
No hay intermediarios comerciales ni ejecutivos de cuenta. La persona que releva el requerimiento es la que lo construye.
Relevamiento, avances y entrega se hacen por videollamada y con acceso compartido al trabajo. Funciona igual para todo el país.
No hace falta que sea técnico ni que esté definido. Respondemos dentro de las 24 horas hábiles y, si corresponde, coordinamos una reunión de relevamiento sin costo.